Morderse las uñas: Consecuencias de un mal hábito

Provoca daños en los dientes, encías, lengua, garganta e, incluso, el estómago

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La onicofagia es el nombre que se le asigna a la acción de comerse las uñas, un hábito involuntario y común entre muchas personas sin importar la edad. Hoy te presentamos las consecuencias en la salud bucal de mantener esta práctica de por vida.

El daño que produce esta acción no sólo afecta a las uñas, también a los dientes, las encías, dientes, lengua, garganta e incluso el estómago. Es un hábito que comienza en la niñez y en la mayoría de los casos se traslada a la adultez.

Infecciones:

En las uñas habitan miles de microorganismos, como bacterias y virus que, si son llevadas a la boca, pueden quedarse allí y comenzar a desarrollar infecciones. Algunas de las enfermedades más comunes que se pueden desencadenar son la gingivitis, periodontitis e incluso el papiloma humano.

Problemas morder:

Morderse las uñas contantemente y siempre hacer presión en las arcadas, puede provocar que se altere las articulaciones temporomandibulares y, en consecuencia, se genere un desequilibrio entre los dientes y problemas de oclusión.

Problemas en los dientes:

Realizar este mal hábito puede desgastar el esmalte y provocar hipersensibilidad en los dientes. Además, las piezas dentales corren el riesgo de ser astilladas. En Dental Mark te recomendamos que busques apoyo para evitar morderte las uñas y así eliminar las probabilidades de padecer alguna afección dental. En dado caso, tu cita con nuestros odontólogos está a sólo una llamada de distancia.

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